25, Marzo, 2017

Qué sabe Internet de ti y de tu familia

qué sabe Internet de ti

La mayor parte de las relaciones que tenemos en este momento en nuestras vidas (tanto personales como comerciales) se desarrollan en algún momento mediante Internet u otros medios telemáticos como las tarjetas de crédito. ¡Sí! ¡Estamos fichados! Y por eso es importante saber qué sabe Internet de ti y de tu familia.

Existen 2 tipos de información:

  • La información privada que nosotros cedemos a las empresas:

qué sabe Internet de tiA los bancos les decimos dónde compramos y cuánto dinero nos gastamos (y también a algunas apps como Fintonic); a los supermercados, cuáles son los hábitos alimenticios de toda la familia; a las apps deportivas (como Nike Running) le decimos cuánto corremos y cuánto tiempo, por dónde vivimos, si somos madrugadores o vespertinos; a las apps de salud les decimos cómo nos encontramos, si tenemos problemas de algún tipo, si son recurrentes, o qué medicinas tomamos, iCloud tiene todos los datos de nuestros teléfonos, claves, fotos, contactos y apps. Y a todas en general les damos nuestros datos sociodemográficos más importantes como dónde vivimos, nuestro sexo, edad,… Y la más importante de todas: la información que damos a Google: con nuestros perfiles, nuestras búsquedas de lo que nos preocupa o inquieta, los lugares que visitamos o queremos visitar, nuestras direcciones de correo y nuestro número de teléfono, los vídeos que vemos en YouTube, y los anuncios que nos gusta recibir. (Puedes consultar y modificar todos esos datos que le das a Google aquí).

Si vosotros fuerais una empresa, ¿qué haríais con estos datos? ¿Qué haríais con todo lo que Internet sabe de ti y de tu familia? ¿Promociones personalizadas basadas en nuestros hábitos, por ejemplo? Nike puede ofrecernos zapatillas cuando ve que hemos corrido muchos kilómetros; nuestro supermercado puede crear una oferta personalizada de un valor un poquito superior a nuestro carro de la compra habitual para tentarnos, pero hacerlo con algo accesible que podamos asumir, o nos pueden ofrecer más de los productos que compramos como caprichos; las tiendas de ropa online ya nos ofrecen esos productos que les gustaron a otros que compraron lo mismo que tú; los seguros de salud pueden llegar a pedirnos en un futuro que chequeemos nuestras constantes con un dispositivo wereable (que llevemos las 24 horas puesto) para comprobar si somos un factor de riesgo y por tanto nos deben subir la cuota. O, si alguien accede a nuestra cuenta Google, puede hacer un perfil completo de nuestro comportamiento, puede saber qué tipo de persona somos y puede vendernos cualquier cosa.

  • La información pública que nosotros subimos a la red:

qué sabe Internet de tiPor si fuera poco, no dejamos de bajarnos aplicaciones y de rellenar formularios en webs respondiendo a un montón de preguntas indiscretas sobre nuestros hábitos y vidas en general. Twitter sabe lo que pensamos y de lo que nos gusta hablar, Facebook de quién somos más amigos, Instagram conoce los lugares que visitamos y sabe qué estamos haciendo y con quién, FourSquare dice a todo el mundo dónde estamos, qué estamos haciendo (y algunos temerarios hasta dicen dónde está su casa), la ficha de nuestro perfil de Google o nuestro LinkedIn nos cuenta toda nuestra trayectoria, y nuestro Google Calendar sabe a qué eventos vamos a asistir y con quién.

Y lo queremos, queremos estar visibles. Lo llamamos marca personal y si no tenemos una sólida información en Internet, parece que no somos de fiar. Las empresas nos buscan en Internet y no nos llaman si no encuentran nada. Y si encuentran algo desagradable, soez o comprometido, ni hablemos.  Pero no solo lo hacemos por eso, lo hacemos por el ego, porque nos gusta hablar de nosotros y que nos den esas palmaditas en la espalda que se llaman likes. Si total, no estamos haciendo nada malo.

Pues os sorprendería la gente que sí que hace cosas malas y lo publica también. Por ejemplo, un tipo que publicó en un canal anónimo que había maltratado a su gato. Pues bien, los del canal se enfadaron tanto que en 24 horas, mirando sus vídeos e investigando sus publicaciones, consiguieron averiguar su identidad, y en 48, fue arrestado. El vídeo es este, la historia está en el minuto 5:25:

Y no debemos olvidar que también lo hacemos porque eso nos reporta un beneficio a corto plazo. Las tiendas inteligentes y las promociones inteligentes nos gustan, nos gusta que nos conozcan y que nos ofrezcan cosas que nos vienen bien, nos gusta que compartan datos con nosotros sobre cuándo interactuamos, cuando tenemos la tensión mejor o cuándo hemos dormido peor, nos gusta entendernos, optimizar nuestros trayectos o ajustar nuestra alimentación.

En conclusión, lo que quiero decir es que juntos hemos creado el paraíso de los hackers. Hemos creado un universo en el que, a medida que subimos cualquier tipo de información, aumentamos la calidad del medio en general y nuestros hijos están viviendo este mundo contigo. Te están viendo a ti cada día conectado al móvil, te ven compartir información, y ellos quieren hacerlo también, quieren compartir con sus amigos, quieren hacer amigos nuevos, quieren descubrir todo ese mundo que hay más allá de la pantalla del móvil o del ordenador. Quieren involucrarse de lleno en la vida, quieren hacer lo que haces tú. Y tu función no es prohibirle, es educarle, concienciarle, ayudarle a actuar con responsabilidad, ya sea ante situaciones peligrosas como el bullying como en momentos de ocio, diversión y despreocupación.

Tu labor es ser primero consciente tú para poder transmitirle sensatez cuando llegue el momento.

Hazte estas preguntas:

  • ¿A quién les he dado/estoy dando mis datos?
  • ¿Qué conclusiones puede sacar esa gente de mí y de mi familia?
  • ¿Me gusta que me ofrezcan productos afines a mí las marcas?
  • ¿Subo fotos de mis hijos a Internet?
  • ¿Subo fotos de mi casa a Internet?
  • ¿Un ladrón de casas podría robar en mi casa con los datos que le he dado a Internet?
  • ¿Cuántas horas paso en Internet?
  • ¿Estoy en Internet delante de mis hijos?

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About The Author

Desde siempre me han interesado los medios de comunicación actuales y la influencia que ejercen sobre la sociedad. Y por eso decidí dedicarme a la publicidad. Primero a la publicidad corporativa en un estudio de identidad corporativa propio, en el que desarrollé multitud de funciones desde diseño gráfico, fotografía, ejecutiva de cuentas o responsable de calidad. Y más tarde vine a Madrid donde he trabajado como creativa para grandes cuentas. Pero esto no ayuda a la gente. Vivimos desinformados de tanta sobreinformación y quiero ayudar, sobre todo a nuestros jóvenes, a desentrañar este mundo y sus fuerzas de poder. Esa es la razón por la que he fundado Proyecto Mentes Libres, para ayudar a los chicos a ser libres, enseñarles a evitar la manipulación mediática y que conozcan bien los medios de comunicación actuales para que nadie les ate a una realidad que solo existe para el poder.

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3 Comentarios

  1. DonCylon

    Y dale con ensuciar a los hackers !……. los que comenten delitos NO SON HACKERS, se llaman delincuentes informáticos !.

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  2. Selene

    Yo no tenía ningún dato particular expuesto hasta que no adquirí una hipoteca. Fue el banco el que me hizo pública, ahora hay información sensible como fecha de nacimiento, DNI y dirección en páginas que no deberían existir como DATEAS o BUSCARDATOS. Lo malo no es el flujo de información que permiten las redes sino la excesiva exposición (o la poca protección de datos) que proviene de las empresas hacia sus consumidores.

    Reply
    1. Nelia Higueras

      Lo que cuentas me parece terrible. No sabía que los bancos pudieran publicar este tipo de información. Sobre todo porque existe la ley de protección de datos. Yo averiguaría si no les puedes demandar.

      Reply

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