13, diciembre, 2017

Cómo la música educa a nuestros hijos

la música educa a nuestros hijos

Una de las cosas que más me gusta para evitar durante el día que mi hija busque la tecnología es poner música. La música es mucho más que música; la música educa además de divertirnos, crear un ambiente, ayuda al bebé a hablar y nos ayuda a nosotros a vivir en un entorno más slow en el que los ruidos de la calle se palian.

La música educa

Procuro que la música que le pongo sea variada dependiendo del momento. Por ejemplo, si quiero que se relaje, le pongo música que le ponía en mi vientre o nanas. Y si está jugando exploro otras posibilidades como el pop para niños, listas remember o de actualidad. Vengo a contaros esto porque el otro día mi pareja me dijo que ¡cómo le ponía reggaeton a la niña! A mí el reggaeton no me gusta, pero creo que debemos oír de todo y por eso se lo he puesto alguna vez, pero sobre todo, porque nosotros, los padres, debemos oír lo último, la música que consumen o consumirán nuestros hijos, porque, señores, queramos o no, la música educa y la sociedad se moldea entorno a ella también. Y ahora me dirás que lo que tú oías en tu adolescencia era mil veces mejor que lo que escuchan ahora. Pues bien, siento decirte que eso lo decían tus padres. Es una frase que da a entender que te has quedado atrás. Y eso es peligroso para la relación con tu hijo.

Es peligroso porque no sabemos qué mensajes están coreando cuando salen con sus amigos. ¿Te pongo algún ejemplo? Escucha estas letras.

Son muy explícitas. Estamos banalizando, convirtiendo en públicas relaciones que antes manteníamos en la privacidad más secreta. Y si ya nos remontáramos a la época de nuestros abuelos, ni te cuento. Esto será imitado en sus vidas, seguro.

A lo que voy es a que la privacidad se ha regalado en la plaza de las redes sociales. Ahora es común ver fotos de adolescentes en ropa interior poniendo morritos. Ellos mismos se permiten la licencia porque en los lugares más públicos que conocen, las discotecas, se cantan a pleno pulmón los deseos sexuales de estos personajes. Y eso sin entrar en el machismo que destilan estas canciones: el hombre caza, convence, seduce a una bebé a la que ya le dice el hombre poderoso y rico lo que tiene que hacer.

Lo que puedes hacer con tu hija adolescente:

Prepara una tarde madre-hija con palomitas y vuestro ChromeCast. Pídele a tu hija que te ponga música (vídeos incluidos), la que le guste, la que escuche, la que te quiera enseñar. Tiene que quedar claro que esto no va a ser una bronca sobre cómo la música educa, sino una tarde divertida para uniros más. Y hablad, sobre la canción, sobre si en su grupo se ve bien que la mujer actúe como lo hace el hombre en los vídeos. Escucha más que habla. No juzgues. Pregúntale lo que te llame la atención. Deja que te cuente. Y cuéntale tú sobre tu época de juventud. Que confíe en ti. Pasadlo bien. Y, si algo te preocupa, muérdete la lengua, guárdate esa información para otro momento en el que puedas enseñarle ejemplo de otras mujeres sin que se pueda sentir aludida.

About The Author

Desde siempre me han interesado los medios de comunicación actuales y la influencia que ejercen sobre la sociedad. Y por eso decidí dedicarme a la publicidad. Primero a la publicidad corporativa en un estudio de identidad corporativa propio, en el que desarrollé multitud de funciones desde diseño gráfico, fotografía, ejecutiva de cuentas o responsable de calidad. Y más tarde vine a Madrid donde he trabajado como creativa para grandes cuentas. Pero esto no ayuda a la gente. Vivimos desinformados de tanta sobreinformación y quiero ayudar, sobre todo a nuestros jóvenes, a desentrañar este mundo y sus fuerzas de poder. Esa es la razón por la que he fundado Proyecto Mentes Libres, para ayudar a los chicos a ser libres, enseñarles a evitar la manipulación mediática y que conozcan bien los medios de comunicación actuales para que nadie les ate a una realidad que solo existe para el poder.

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