13, diciembre, 2017

Cómo la tele te hace pobre

Si os preguntara si creéis que la televisión es democrática probablemente me responderíais que sí. Al fin y al cabo todos la tienen en su casa y cualquiera puede ver los mismos programas a la misma hora. (Quitando la televisión de pago, pero eso es otra historia). El caso es que la televisión ocupa el centro de nuestros salones y en cuanto se rompe compramos otra porque no podemos pasar un día sin ella. ¿Todos? Mi teoría es que no, todos no. Mi teoría es que los ricos (en el sentido amplio de la palabra) viven sin televisión y sin su influencia y por ello son mejores personas. 

Cuando no había tele íbamos a las ágoras (la plazas donde se reunían los filósofos) a conversar (filosofar) y más adelante simplemente paseábamos y nos sentábamos en un banco a ver pasar la realidad, como hacen nuestros abuelos. ¿Nunca os ha dicho un niño que qué hace el abuelo ahí, en el banco, sin tele? ¿Qué le habéis contestado? El abuelo está ahí mirando la realidad y pensando sobre ella. La mira de primera mano, sin medios (la tele es un medio). Su realidad cotidiana le rodea y él se plantea cosas a partir de ella. Pero nosotros no hacemos eso. Para empezar nosotros nos sentamos en el sofá de nuestra casa y la realidad se ha quedado fuera. Pero cuando encendemos la tele la otra “realidad” entra por la pantalla. ¿Y cuál es esa otra realidad? ¿Cómo es la influencia de la televisión en nuestra sociedad?

Vemos telediarios donde podemos observar:

  • Políticos que roban y mienten.
  • Si hace calor o frío. (Conversaciones de ascensor).
  • Lo que deberías estar haciendo en este momento: playa o deportes de invierno (bien); trabajo y ciudad (mal).

Y es curioso, porque los telediarios se hacen desde la ciudad para la ciudad. Todas las cosas que ocurren, ocurren en la ciudad, Madrid principalmente, porque es de dónde obtienen su fuente de noticias. (Y de ahí la necesidad de las autonómicas, para acercar el medio a los receptores – nosotros -).

También vemos reportajes:

  • influencia de la televisión en la sociedadDe casas de lujo.
  • De lugares paradisiacos a los que ir de vacaciones.
  • De restaurantes de lujo donde solo aceptan a gente de renombre.
  • De clubs cool a los que salir para conocer a los famosos.

Concluimos que nos pasamos 3 o 4 horas al día viendo formas de vida completamente ajenas a nuestra realidad y, si es que pensamos en algún momento, lo hacemos ahora (ya que no vamos al ágora). La televisión nos ofrece una imagen que creemos que representa al total de la realidad (menos a nosotros) y empezamos a pensar que nos gustaría tener eso que se nos ofrece ante nuestros ojos, contado por personas como nosotros (aunque no disfrutado por ellos). Una preciosa casa de vacaciones con vistas al mar de Ibiza por 2 millones de euros. Una fiesta llena de famosos en la que cada copa cuesta 20 €. Una deliciosa comida cocinada por un brillante cocinero que no cocina para cualquiera. Creemos que la exclusividad se ha convertido en norma ahí afuera y que nosotros nos hemos quedado excluidos. 

Mi pregunta es: si los ricos y famosos están todo el tiempo haciendo estas cosas que nos cuentan en la tele, no tienen tiempo para ver la tele. Así que estos mensajes son para nosotros. Pero, ¿por qué nos enseñan estas cosas a las que no tenemos acceso? ¿Por qué nos torturan de esta manera? ¿Y por qué nos gusta mirar?

Nos gusta mirar porque nos gusta soñar. Y nos lo muestran porque quieren que veneremos a esta religión que es el capitalismo. Quieren que deseemos cosas, cada día más. Y que nos gastemos más de lo que podamos. Quieren que codiciemos. Que sintamos que somos menos por tener menos, quieren minar nuestra autoestima porque así consiguen PODER. Sí, poder.

Funciona así: ellos tienen algo que tú quieres y tú estarás dispuesto a hacer mucho más por conseguir lo mismo. Es decir, por salir en la tele, ya pueden subir el precio. 

influencia de la televisión en la sociedadY por eso he dicho al principio que los que no ven la tele son más ricos; porque desean menos. Porque han aprendido que su vida está bien, porque piensan con la tele apagada y tal vez con los libros abiertos, porque creen más en el amor y la honestidad que en el dinero y el poder y porque sus deseos no están basados en la exclusividad y la ambición sino en el bienestar y la paz interior. Esas personas son ricas. Y eso no lo enseña la tele.

¿Qué podéis hacer tus hijos y tú para ser más ricos?

  • Apagar la tele por norma.
  • Salir a la calle para conversar. En un banco o dando un paseo, pero mirando el mundo que os rodea.
  • Escuchar a los mayores. Ellos han vivido más. Seguro que tienen conclusiones interesantes.
  • Dejar de hablar del tiempo. No se puede cambiar. Seguro que eres capaz de encontrar otro tema de conversación que requiera más neuronas.
  • Leer y comentar la lectura. Estudios confirman que repitiéndoselo a otro, retienes mejor lo aprendido y seguro que tu libro es un tema de conversación fantástico.

About The Author

Desde siempre me han interesado los medios de comunicación actuales y la influencia que ejercen sobre la sociedad. Y por eso decidí dedicarme a la publicidad. Primero a la publicidad corporativa en un estudio de identidad corporativa propio, en el que desarrollé multitud de funciones desde diseño gráfico, fotografía, ejecutiva de cuentas o responsable de calidad. Y más tarde vine a Madrid donde he trabajado como creativa para grandes cuentas. Pero esto no ayuda a la gente. Vivimos desinformados de tanta sobreinformación y quiero ayudar, sobre todo a nuestros jóvenes, a desentrañar este mundo y sus fuerzas de poder. Esa es la razón por la que he fundado Proyecto Mentes Libres, para ayudar a los chicos a ser libres, enseñarles a evitar la manipulación mediática y que conozcan bien los medios de comunicación actuales para que nadie les ate a una realidad que solo existe para el poder.

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3 Comentarios

  1. Miguel Angel Ivars

    Me ha gustado el artículo Nelia, te sigo siempre que escribes uno por aquí, estoy deacuerdo en lo que dices, y me gusta como con tus escritos haces pensar.., pero no acabo de compartir del todo la idea del capitalismo pintado como un ente oscuro, ajeno a nosotros y malavado que nos acecha. Como yo lo veo, nosotros, todos y cada uno de nosotros, somos parte del capitalismo, nos guste o no, porque deseamos y anelamos lo mejor para nosotros, en forma de individualismo, y no solo las grandes empresas, inversores, ricos, o empresarios, sino que todos lo queremos y por tanto todos y cada uno de nosotros podemos hacer por cambiarlo en la medida de lo posible desde nuestra posición, no solo como consumidores finales, como bien comentas tú, sino como parte intrínseca del mecanismo mismo, que lo somos en muchos otros ámbitos de nuestras vidas, como trabajadores, como viajeros, como familiares, como creadores, como vendendores, ..como todo. Yo siempre he pensado que no se puede pretender cambios de los demás si no se aplican antes a uno mismo, predicando con el ejemplo. Por lo que si cada día somos un poquito más conscientes de lo absurdo de muchos de nuestros ‘comportamientos capitalistas’ o individualistas en todos los ámbitos de nuestra vida, quizás esteremos un poco más cerca de aprender a modificarlos y mejorarlos, y así al final podrá dejar de existir globalmente este capitalismo desbocado, como se conoce ahora, y como disgusta cada vez a más. Aunque queda camino.

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    1. Nelia Higueras

      ¡Hola, Miguel Ángel! ¡Qué alegría me ha dado leer tu comentario, que me leas y el valor que has aportado al tema! De acuerdo contigo en que todos formamos parte del sistema y de acuerdo en que el tema está desbocado.
      Elegí hablar de esto porque me cogí una semana de vacaciones para ir a ver a los papis y allí tuve la ocasión de ver un poco más de tele de lo normal sin tener yo el control del mando y de repente me vi inmersa en una campaña de “estamos muy mal y todo lo que hay a nuestro alrededor es pena y sufrimiento” o de “mira cómo se lo monta la gente privilegiada haciendo viajes de ensueño y celebrando fiestas millonarias”. Y entonces me empecé a preguntar si toda esa metralla estaba moldeando a la gente para menospreciar lo que tienen y sobrevalorar lo que hacen los ricos y famosos.
      La televisión está creando la realidad de mucha gente que se ha quedado sin dinero para pagar otro tipo de ocio y estos programas están mermando su autoestima. Y eso me cabrea porque tal vez muchos no se hayan parado a pensar que salir a un parque es gratis y que pueden escapar del bucle y ser más constructivos.

      Reply

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